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La lucha de los estudiantes de la UNLP contra la Ley de Educación Superior
1994-1996[1]
Autora: Paula Talamonti Calzetta[2]
Estudiante de Lic en Sociología, FaHCE, UNLP
Introducción
En este trabajo se reconstruye la lucha del movimiento estudiantil de la Universidad Nacional de la Plata contra la Ley de Educación Superior entre los años 1994 y 1996. Para ello se utilizan entrevistas, diarios (locales y nacionales) y documentos de archivo (Documentos de la Dirección de Inteligencia de la Policía de Buenos Aires[3], actas del Consejo Superior de la UNLP y documentos de agrupaciones). Se trata de un proceso que excede los límites locales y abarca toda la década de los ’90, por lo que el eje que articula el recorte temporal es el tratamiento específico de la LES, la modificación de estatuto de la UNLP y sus consecuencias en la organización estudiantil.
La Reforma de la Educación Superior aparece en escena
Durante este conflicto se pueden distinguir tres etapas. Un primer momento se caracteriza por la activación y el impulso por parte de las organizaciones políticas universitarias. Desde 1990 los estudiantes de la UNLP se encontraban en una situación defensiva frente a la “Reforma de la Educación Superior”, llevada adelante por el gobierno menemista de forma más o menos coherente desde 1991. Este proceso fue gradual y no necesitó de una ley para comenzar a actuar. Desde principios de la década en la UNLP los estudiantes reaccionaron frente a los aranceles administrativos en las facultades de Humanidades y Ciencias de la Educación y de Ciencias Astronómicas y Científicas o la creación de “Fundaciones”.
En 1992 se implantó un curso de ingreso eliminatorio en la Facultad de Ciencias Médicas. Este hecho fue muy significativo en la experiencia de los estudiantes platenses debido a que esta facultad era una de las más grandes de la UNLP, y la medida significó la reducción de 2100 a 450 ingresantes por año[4]. Aunque la movilización estudiantil no consiguió superar los límites de esa unidad académica, mostró la profundidad de los cambios y la intransigencia de las autoridades para llevarlos a cabo.
Una de las consecuencias más importantes de este conflicto fue la recomposición de las fuerzas estudiantiles: la agrupación Franja Morada perdió el Centro de Estudiantes luego de varios años de férrea hegemonía y éste pasó a manos de una agrupación de estudiantes independientes ECO (Estudiantes Convocados, producto de una fractura de la agrupación radical)[5].
A fines de 1993 se presentó el proyecto de Ley de Educación Superior (LES) al Consejo Superior, enviado desde la Secretaría de Políticas Universitarias[6] para que sea analizado por las Universidades Nacionales mediante un dictamen del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN)[7]. En la sesión extraordinaria de principios de 1994 quedaron claras tres posturas que serían representativas de todo el proceso de implementación de la ley. Por un lado una minoría aceptaba el proyecto y lo promovía. Un gran sector de docentes y graduados sostenía que encontraban “facetas positivas y con otras francamente regresivas.”[8] Mientras que la FUA (Federación Universitaria Argentina), CONADU y los Trabajadores No Docentes (con voz y sin voto en la sesión) presentaban un rechazo de plano.
Las críticas más duras por parte de los consejeros se desplegaron en función del autoritarismo y centralismo del gobierno, que buscaba inmiscuirse en los asuntos universitarios. De esta manera en todas las críticas apareció la defensa de la autonomía y de los principios reformistas como garantía del crecimiento de la Nación.
El poder ejecutivo nacional siguiendo una política coherente con la propuesta neoconservadora general, emprendió una transformación radical que buscaba socavar la noción de la educación universitaria como derecho. Esto significaba una modificación profunda del nivel estructural, de la normativa y de la propia dinámica universitaria, otorgándole una nueva orientación mercantilista, clientelar, diversificada y competitiva[9].
En los primeros cinco años de la década se desarrollaron estrategias clientelísticas que propiciaron el florecimiento de una serie de universidades privadas y públicas, nacidas bajo la tutela gubernamental. Esto dio origen a una disputa entre antiguas y nuevas unidades académicas por el favor gubernamental y fue uno de los motivos para la realización del Censo Universitario de 1994, promovido por el CIN. En principio estaba encaminado a la determinación del peso específico y necesidades presupuestarias de cada Universidad, pero se tornó un mecanismo de control por parte de los rectores y, presumiblemente, del gobierno.
Los estudiantes platenses reaccionaron ante el modo compulsivo en que intentaba desarrollarse. El Rector, Luis Lima, considerando que el Censo era una herramienta para la mejor distribución presupuestaria, había establecido sanciones para aquellos que se negasen a completar las planillas[10]. Por este motivo en octubre de ese año, el claustro estudiantil realizó una presentación en el Consejo Superior rechazando esta modalidad. Entendían que esta medida respondía a la necesidad del gobierno de evaluar las posibilidades económicas de los alumnos y obtener argumentos para la implementación de aranceles y el ingreso restricto. Finalmente se resolvió que determinadas preguntas y el registro del número de documento fuesen opcionales. Algunas agrupaciones llamaron a realizar un boicot, pero estas medidas no tuvieron un éxito considerable.
Aunque durante este año la actividad política no había sido de gran magnitud, a fin de año en las elecciones para claustro y Centro de Estudiantes se reacomodaron las fuerzas políticas. En la Facultad de Ciencias Económicas, MUECE (agrupación independiente de izquierda) perdió luego de 11 años el Centro de Estudiantes, dejándolo bajo la conducción de Franja Morada (quien obtuvo el 49% de los votos). ECO volvió a ganar en la Facultad de Medicina, aumentando cada vez más la diferencia con los radicales (obteniendo un 58% de los votos contra 22% de Franja Morada). En la Facultad de Ciencias Exactas ganó por primera vez la agrupación SUMA, perteneciente al grupo Quebracho (42% de los votos contra 41% del Movimiento Nacional Reformista, relacionado con el PS, antigua conducción). El Centro de Estudiantes de Ciencias Jurídicas y Sociales dejó de estar conducido por la agrupación Nuevo Derecho (Perteneciente al MNR, PS) y pasó a manos de Franja Morada (37% contra 33% del MNR). El Centro de Estudiantes de Ingeniería pasó a manos de la CEPA (Corriente Estudiantil Popular Antiimperialista, relacionada con el Partido Comunista Revolucionario- sin datos).
En el resto de las facultades no se generaron cambios, Franja Morada siguió ganando en las facultades de Odontología (59%), Humanidades y Ciencias de la Educación (38%), Ciencias Agrarias y Forestales (63%), Ciencias Naturales y Museo (43%), Bellas Artes (32%) y Arquitectura y Urbanismo (64%). La agrupación peronista Rodolfo Walsh se mantuvo en la conducción de Periodismo y Comunicación Social (40%), los independientes de Nadevi en Ciencias Veterinarias (78%), MEGA en el Ciencias Astronómicas y Científicas (86%) y la agrupación independiente de izquierda Raíces en la Escuela Superior de Trabajo Social (48%). De este modo Franja Morada continuó manteniendo la conducción de la Federación Universitaria de La Plata (FULP)[11].
Por la universidad pública, gratuita y del pueblo: la reacción frente a la ley.
A principio s de 1995 desde las organizaciones políticas estudiantiles se inició una campaña de información y concientización. La campaña se edificó sobre una fuerte denuncia hacia la implementación del arancel a los estudios de grado (dirigida a movilizar a los estudiantes de los primero años) y hacia la posibilidad de la inhabilitación para ejercer la profesión con los títulos universitarios (orientada a los que estaban cercanos a la graduación). Además los argumentos de más peso se apoyaron en los principios reformistas: se rechazaba el proyecto oficial objetando las medidas restrictivas del ingreso, la posibilidad de intervención a la universidad, la evaluación externa, la eliminación de la periodicidad de las cátedras y los jurados estudiantiles, la reducción de la participación de los estudiantes en el cogobierno y la conformación de un Consejo Social “mediante el cual podrían ingresar al cogobierno universitario sectores como la Iglesia y la Unión Industrial Argentina.”[12]
En este sentido tanto estudiantes como docentes designaron al proyecto de ley como una ofensiva contra los derechos adquiridos. Se inscribió el conflicto en un terreno más amplio de “resistencia popular contra el neoliberalismo”, en un período de fragmentación y debilidad del campo popular. Se acordó un plan de lucha que constaba de asambleas por Facultades, campaña diaria de la FULP de esclarecimiento e información, trabajo conjunto con otros sectores sociales, solicitadas, concentraciones, toma de facultades y reunión de Federación dos veces por semana[13].
El enemigo no sólo era el Gobierno Nacional y su “Plan de Ajuste” (íntimamente relacionado con las “recetas del FMI”), también el “rector y algunos decanos” aplicaban medidas que contradecían sus posicionamientos discursivos en contra de la Ley.
En esta primera etapa se hicieron visibles las diversas posturas en cuanto a la organización y conducción del conflicto. A principios del año 1995 las agrupaciones universitarias se dividieron en dos sectores. Por un lado Franja Morada desde la conducción de la FULP, consideraba que la articulación y organización del conflicto debía llevarse a cabo en este órgano representativo. Por otro lado las diversas agrupaciones de izquierda proponían una organización anclada en los espacios de participación directa como las asambleas por facultad, aunque entre ellas también había diferentes planteamientos.
Esto se cristalizó en una de las primeras marchas, realizada el 29 de marzo, donde un sector optó por tomar el Rectorado (las agrupaciones relacionadas con el trostkismo y la regional Quebracho)[14] mientras que el resto de las fuerzas políticas rechazaron la medida, aunque este sector también se dividía entre Franja Morada y el resto de las agrupaciones de izquierda. Durante todo el período las diversas agrupaciones experimentaron esta tensión constante entre la confluencia y la disputa.
El 5 de abril las agrupaciones confluyeron en la primera movilización masiva del año, donde participaron más de mil estudiantes que marcharon desde el Rectorado de la Universidad hasta la Gobernación.
El 17 de abril la FULP decidió impulsar la toma activa de todas las facultades, hasta el 19, cuando la Cámara de Diputados trataría el Proyecto de Ley. Esta medida se ratificó en la asamblea de cada Facultad. Aunque la conducción de la FULP propuso realizar una “toma simbólica” los delegados presionaron para que fuesen tomas efectivas. En este momento se inicia la segunda etapa del conflicto, siendo el período de mayor actividad y movilización en las facultades de La Plata.
Se realizaron clases públicas en el centro de la ciudad y se tomaron las Facultades de Naturales, Medicina, Bellas Artes, Exactas, Odontología, Arquitectura, Trabajo Social, Ingeniería, Periodismo, Veterinaria y Agronomía. Durante estas medidas no se dictaron clases ni hubo trabajo administrativo o de limpieza. En todas las facultades hubo asambleas que superaron ampliamente el centenar de asistentes. El miércoles 18 se tomaron Derecho y Económicas por 24 horas y Humanidades por tiempo indeterminado. En asambleas que se realizaron durante el 19 de abril se decidió extender las medidas hasta el jueves 20. Cabe destacar que estas asambleas fueron aun más numerosas que las primeras, rondando entre los 400 y los 500 asistentes.
El fenómeno fue vivido como algo abrupto e inesperado. Centenares de estudiantes no agrupados comenzaron a participar activamente del conflicto. Las asambleas de las facultades conducidas por Franja Morada o Rodolfo Walsh[15], radicalizaban las propuestas de sus dirigentes. Las reuniones de FULP comenzaron a ser semanales y abiertas, donde concurrían los delegados directos de las asambleas con sus mandatos y tomaban decisiones para la totalidad de la universidad que muchas veces superaba las directrices de las conducciones.
En algunas Facultades se vivía una suerte de toma permanente, donde en las extensas asambleas se discutían temas tan variados como el precio de las fotocopias, las medidas de lucha a seguir o temas de política nacional o internacional.
El asesinato del obrero metalúrgico Víctor Choque en Tierra del Fuego conmovió a todo el país y los estudiantes junto con trabajadores, Organismos de Derechos Humanos y otros sectores se movilizaron en una gran marcha el 21 de abril.
En las tomas también se organizaban comisiones de limpieza, cocina y seguridad que impedían el ingreso de docentes y autoridades.
Uno de los entrevistados llama a este período “nuestro mini mayo francés”[16], dado que llegar al hall de Humanidades era encontrarse con un grupo discutiendo fervorosamente sobre política, otro tocando la guitarra, otro haciendo una obra de teatro. Eran habituales en las tomas las fiestas o los recitales. Se redactó un “Diario de la Toma”, que se distribuía gratuitamente en las diferentes zonas de la ciudad.[17] También se emitían volantes redactados desde las asambleas destinados a la ciudadanía, explicando el conflicto y argumentando la necesidad de sus medidas de protesta (como el corte de calles).
En la prensa escrita y los programas televisivos periodísticos más vistos, como el de Grondona o Neustadt, aparecían a diario funcionarios públicos, principalmente Del Bello, Secretario de Políticas Universitarias, defendiendo el proyecto de Ley y deslegitimando la protesta estudiantil.
Durante abril y mayo se vivieron numerosas experiencias, donde muchos estudiantes comenzaron a participar en las agrupaciones y también en las Comisiones de Lucha, Comisiones en Defensa de la Educación, Comisiones por Carrera o Cuerpos de Delegados. Principalmente en las facultades conducidas por Franja Morada estas comisiones se erigieron como virtuales centros paralelos, donde participaban estudiantes independientes y agrupados que coordinaban las actividades durante las tomas y efectivizaban las propuestas de las asambleas.
Era un movimiento de resistencia a la cultura hegemónica de los ’90, que intentaba habitar el espacio público con un fuerte componente de alegría. En la brecha abierta por las tomas en el cotidiano estudiantil se generó un lugar de socialización diferente, desplegando el potencial creativo de la lucha, donde mientras se disputaba contra el adversario, se reconfiguraba un sujeto colectivo. Al tomar la calle los estudiantes desplegaban diferentes formas de protesta (lanzallamas, muñecos gigantes o estudiantes de Bellas Artes y Teatro disfrazados) que buscaban llamar la atención y a la vez generar una (tal vez) breve identidad grupal.[18] La resistencia a la Ley de Educación Superior se presentó como un movimiento que no era dirigido por ninguna fuerza en particular, que tenía “cauce propio”[19], desbordando las reuniones de FULP con la presencia de los centenares de delegados de las diferentes asambleas.
La abrumadora victoria electoral del presidente Carlos Menem el 14 de mayo fue un duro golpe al movimiento estudiantil que se consideraba un foco de resistencia a las políticas neoliberales del PJ, pero la participación no decayó. El grado de movilización era muy alto, los miércoles que sesionaba Diputados, concurrían a Capital Federal miles de estudiantes (entre tres y siete mil, según los entrevistados). Desde las agrupaciones políticas se suponía que el tratamiento del proyecto de Ley se iba a posponer para después de las elecciones. Luego de la victoria oficialista su sanción se hizo casi evidente.
La marcha al Congreso del 31 de mayo puede considerarse el punto más alto del conflicto. En los días previos se realizaron asambleas en todas las facultades y el 30 de mayo se tomaron varias universidades de todo el país[20]. En La Plata se tomaron casi todas las facultades y se realizaron cortes de calle y clases públicas.
La FUA propuso realizar un “Abrazo al Congreso”, entendiendo por esto una marcha que lo rodeara simbólicamente. En La Plata se aprobó en las diferentes asambleas que el Abrazo bloqueara la entrada de los Diputados, medida llevada a cabo por la regional contra la voluntad de la conducción de la FULP.
Desde La Plata salieron entre cinco y siete mil estudiantes. A las 10 de la mañana llegaron al Congreso donde ante su sorpresa descubrieron que no se encontraba ni la FUA ni la FUBA, con quienes suponían iban a realizar la medida. Esto generó la indignación de los platenses, que tenían varias objeciones hacia la conducción radical.
Alrededor de las 18 horas llegaron los estudiantes de la UBA, Lomas de Zamora, Lujan, entre otras, y se encontraron con un escenario inesperado. La FUA repudió el bloqueo y realizó, como tenía planeado, una clase pública. Luego todos los estudiantes marcharon alrededor del Congreso realizando el pautado “Abrazo Educativo”.
Finalmente la sesión no se realizó por falta de quórum. En esta oportunidad pudo verse la organicidad de la UCR, que propuso posponer el tratamiento del tema hasta conocer las resoluciones de la Asamblea Universitaria Nacional, convocada por la FUA, a llevarse a cabo el 23 y 24 de junio.
Finalizada la marcha, los estudiantes de La Plata emprendieron el regreso. “Estábamos volviendo en el tren ese día, festejando. Y compramos el Crónica y toda la tapa era, el único título era, ‘GANARON LOS ESTUDIANTES’”[21].
Luego de esta medida de los estudiantes platenses hubo un cambio en las posturas de los medios de comunicación que acentuaron la crítica hacia el movimiento estudiantil. Desde los funcionarios del Poder Ejecutivo Nacional y legisladores se profundizó la campaña a favor del proyecto de Ley. El Presidente de la Nación intervino públicamente y calificó a la protesta de “sediciosa y netamente fascista”. Denunció que el objetivo era desencadenar hechos de violencia, “para crear algún tipo de mártir”, sostuvo que “el justicialismo, junto con otros partidos aliados va a terminar de vencer esta actitud que nada tiene que ver con lo que es la democracia”.[22] Además se anunció un gran operativo de seguridad a desplegar en la próxima sesión de Diputados.
Para la sesión del 7 de Junio de Diputados, aunque la mayoría de las agrupaciones lo consideraba imposible, un grupo decidió reeditar la medida. Se proyectó salir en trenes y colectivos a las 7 de la mañana. A las 13 horas FUA convocó a la concentración en el Congreso.
Debido al dispositivo de seguridad, el resultado del Abrazo (realizado por unos 1500 estudiantes) no fue el mismo, la superficie a abarcar era mucho mayor y se debía lidiar directamente con la policía que hostigaba de uniforme o civil.
Sobre las 13 horas comenzaron a llegar las columnas más numerosas, según los diarios entre 15 mil y 20 mil estudiantes, siendo la columna de la UNLP fue una de las más importantes. La conducción de la FULP instó a sus estudiantes a levantar la medida. Algunos estudiantes agrupados, en clara oposición a las conducciones nacionales, realizaron una pequeña asamblea que decidió repudiar a la FUA y a la FULP y se convocó a otra asamblea interfacutlades más tarde.
A las 18 horas comenzó la marcha alrededor del Congreso convocada por la FUA. Esta fue encabezada por los presidentes de la FUA, FULP, FUBA, diputados de la UCR, Unidad Socialista y de Frente Grande.
Luego la mayoría de las Federaciones y agrupaciones marcharon hacia el Ministerio de Educación y un grupo de unos 1000 estudiantes se quedó en el Congreso. Al enterarse de la aprobación de la LES la marcha intentó regresar al Congreso, pero los estudiantes que habían permanecido allí, les impidieron el paso. Al canto de “La FUA chamuya, los estudiantes luchan” hubo algunos forcejeos. Finalmente la FUA, FUBA y FULP decidieron desconcentrar. En el Congreso quedaron cientos de estudiantes que en pequeños grupos intentaron decidir los pasos a seguir. Sobre el final, un grupo se separó del resto y con sus rostros semitapados comenzaron a tirar piedras, palos e intentaron derribar las vallas. La policía reprimió y corrió a los estudiantes varias cuadras. En un confuso hecho se detuvo, horas después, a 7 personas dentro de un bar.
El proyecto había recibido media sanción gracias a los votos del PJ, los partidos provinciales y el MODIN. Iniciada la sesión se cerró la lista de oradores a las 17 horas, argumentando que se limitaba el cupo para finalizar antes de la medianoche. Esto motivó que los bloques radical y del FREPASO se retiraran, uniéndose a la movilización estudiantil. Al ser la Cámara de Diputados la única donde la oposición poseía cierto peso, la media sanción significaba una virtual derrota estudiantil. De todos modos en los días siguientes la movilización continuó. En la Plata se tomaron varias facultades, entre ellas Arquitectura y Medicina por tiempo indeterminado.
En este momento comenzó a hacerse más visible el accionar de Franja Morada y su articulación en las diferentes esferas a nivel nacional. Un claro ejemplo de este cambio fue la consulta realizada en la facultad de Económicas sobre la posición de los estudiantes acerca de la Ley, y las medidas de lucha. Contestó un pequeño número de estudiantes, pero la mayoría rechazó las tomas de la facultad.
Luego de la sesión de Diputados los estudiantes concurrieron masivamente a la Sesión Extraordinaria del Consejo Superior de la UNLP para que ratificase el rechazo al proyecto de Ley. En esta oportunidad los consejeros estudiantiles de Franja Morada presentaron un proyecto de resolución. Los estudiantes denunciaron el anormal funcionamiento de la Cámara de Diputados y solicitaron la necesidad de aunar esfuerzos de todos los claustros para impedir la sanción de la Ley.
Los claustros y los Consejos Académicos se pronunciaron en defensa de los principios de autonomía académica, cogobierno, gratuidad, libre ingreso, periodicidad de las cátedras y libertad académica. Se emitió una declaración donde se resolvía: rechazar el proyecto de Ley de Educación Superior de la Cámara de Senadores de la Nación, repudiar la forma en que se aprobó la Ley en la Cámara de Diputados y solicitar al resto de las Universidades Nacionales se manifiesten en el mismo sentido[23].
El 17 de junio se realizó un Congreso Extraordinario de la FULP en la Facultad de Agronomía, en el cual se reeditaron las disputas entre dos grupos en base a diferentes modalidades de trabajo, sobre la participación de los estudiantes independientes en el plenario. Se resolvió un plan de lucha que consistía en la toma de facultades y del Rectorado por tiempo indeterminado, expulsión de la FULP de la Agrupación Rodolfo Walsh, solidaridad con los estudiantes de Bosnia, recolección de firmas para realizar un Plebiscito sobre la LES, realización de una mesa de enlace FULP, ADULP (sindicato de docentes), ATULP (sindicato de no docentes). La decisión más significativa consistió en que la FULP no participaría en la Asamblea Universitaria Nacional convocada por la FUA. Para comprender la dimensión de este suceso hay que tener en cuenta que esta Asamblea era la jugada fuerte de Franja Morada y del Radicalismo para presentar una oposición contundente y unificada al gobierno.
El 21 de junio se realizó en Capital Federal la “Marcha Federal Educativa”, convocada por FUA, Ctera, CTA, APyME, UTPBA y CONADU. En esta oportunidad se concentró en Congreso y se marchó a Plaza de Mayo, donde se realizó un acto en el que el presidente de la FUA fue el orador central. El objetivo principal era solicitar a los senadores que no tratasen sobre tablas la media sanción de Diputados. En esta oportunidad, al reunirse varias federaciones y estudiantes de todo el país los conflictos internos de la FUA se condensaron. Cuando hizo uso de la palabra su presidente un grupo de estudiantes de La Plata y la UBA comenzó a silbarlo, gritarle y tirarle huevos, tuvo que dejar el palco y el acto se dio por finalizado. De los 20 mil estudiantes presentes, unos 4 mil se quedaron en el lugar, finalmente el MST, PO, Patria Libre y PTS convocaron para una Asamblea de Estudiantes Combativos a realizarse en el mes de julio en Córdoba.
El 23 y 24 de junio se realizó la Asamblea Universitaria Nacional, donde se reunieron los consejos superiores de 20 universidades con rectores radicales y de la que participaron el Rector y los claustros de profesores y graduados de la UNLP. Se resolvió rechazar la Ley por violar el artículo 75 de la constitución. Aunque fue invitado, el Secretario de Políticas Universitarias no participó por considerar a ese espacio irrepresentativo.
Desde allí Franja Morada minimizó y llamó traidores a los estudiantes que cuestionaban su legítima conducción del movimiento estudiantil. Ante el temor de que el “trotskaje aparezca y pudra todo” desplegaron un sistema de seguridad propio.[24]
Dentro de la FUA cada agrupación poseía una mirada diferente sobre la conducción. Lo visible eran las posiciones entre los que optaban por mantenerse dentro de la Federación, entendiendo que no era momento para debilitarla y los que elegían romper abiertamente con ella.
De esta manera culminaron tres meses de movilización permanente. Las medidas habían sufrido un gran desgaste, lentamente los estudiantes volvieron a su cotidiano, a esto se le sumó la condena de los medios de comunicación y la fortaleza gubernamental que hacía suponer inexorable la sanción de la Ley.
Por otro lado se presentaban dos lógicas divergentes, por un lado la burocrática y legalista, y por otro la dinámica del movimiento, oposición que se desarrollaba tanto entre el Estado y el movimiento estudiantil como dentro de la misma Universidad en los órganos de cogobierno. Las mediaciones parlamentarias, reforzadas por la Justicia, fueron parte de la desarticulación de la protesta. La propia dinámica dificultó acceder a los espacios de negociación y fue más efectiva como mecanismo de presión durante un breve período de tiempo.
El 5 de julio se realizó la última movilización al Congreso, participaron los estudiantes de La Plata, de la UBA, Lomas de Zamora y Luján pero resultó ser menos concurrida que las anteriores. La Ley no fue tratada por falta de quórum. A partir de este momento comienza la tercera etapa del período, donde disminuye notablemente la participación estudiantil, aunque presentando un grado de acumulación considerable con respecto al inicio del conflicto.
El 18 de Julio Franja Morada y la FUA iniciaron la campaña nacional para recolectar 800.000 firmas para llamar a una Consulta Popular por el si o el no a la Ley. Esto era parte del cambio de estrategia, promoviendo medidas de protesta legítimas y de baja movilización. Comenzó a centrar su militancia en los ámbitos democráticos, como el cogobierno y los ámbitos institucionalizados, y a hacer hincapié en la movilización basada en el debate y la protesta pacífica (términos que llamativamente coincidían con las críticas realizadas por los medios de comunicación y los funcionarios gubernamentales)[25].
Como se preveía el 20 de julio se reunió la Cámara de Senadores y aprobó la Ley con los votos positivos del Partido Justicialista, el Movimiento Popular Neuquino y el Movimiento Popular Fueguino.
Al día siguiente se realizó el Congreso de Centros de Estudiantes en Santa Fe, convocado por la FUA, donde participaron el presidente y la primer y segunda fuerza de cada Centro. La decisión más importante consistió en impedir que la LES ingrese a las universidades evitando la modificación de los estatutos.
Una semana después de que el Consejo Superior denunciase la inconstitucionalidad de la nueva Ley[26], se trató en la UNLP el ingreso al Fondo para el Mejoramiento de la Calidad Universitaria (FOMEC)[27].
Se llamó a una sesión extraordinaria para el 29 de Agosto, a la que movilizaron los estudiantes, en su mayoría participantes de agrupaciones políticas. Las comisiones se declararon a favor de ingresar al programa, aunque con algunos recaudos. Cuando se había abierto la lista de oradores y sólo habían hecho uso de la palabra tres Consejeros, desde la barra los estudiantes comenzaron a gritar contra los consejeros. Abruptamente, y transcurridos 40 minutos de iniciada la sesión, el Secretario General abrió la votación lo que enfureció a los estudiantes que comenzaron a insultarlo y a lanzar huevos. Finalmente se pasó a cuarto intermedio hasta el día siguiente.
El 30 de Agosto el Rector solicitó un operativo de seguridad dentro y fuera del Rectorado y la sesión se realizó a puertas cerradas. Lo primero que se hizo fue leer una declaración que repudiaba los “hechos de violencia” ocurridos el día anterior. Luego diferentes profesores comenzaron a comparar lo sucedido con la dictadura y la violación a los derechos democráticos de libre expresión. Acusaron a los estudiantes implicados de no representar al movimiento estudiantil y de querer destruir la universidad. Los consejeros estudiantiles peticionaron para que la sesión fuese abierta, pero esto no fue concedido por 38 votos contra 10, debido a esto los consejeros de Franja Morada, SUMA y CEPA se retiraron del recinto, quedando sólo un Consejero de Medicina (ECO) y otro de Periodismo (R.Walsh). La sesión duró 7 horas, pese a que se reconoció que se contaba con pocos elementos para realizar una valoración integral del proyecto, se aceptó del programa por 29 votos afirmativos, 5 en contra y 4 abstenciones.
Los fundamentos se basaron en el ahogo presupuestario de las Universidades Nacionales, que hacía necesarios los recursos de las becas para desarrollar el trabajo académico en las Facultades, peor siempre era quedar al margen. No se relacionó el programa de becas con la LES, sino que fue una decisión “pragmática”.[28]
El grupo Quebracho emitió un comunicado de prensa “Huevos contra el FOMEC”, donde criticaba al programa considerándolo un premio por haber aprobado la Ley y denunciaba que el préstamo del Banco Mundial para las becas engrosaría la deuda externa.
Aunque disminuyó la participación, continuaron las medidas de lucha Es llamativo que el Diario El Día[29] remarcara la ausencia de estudiantes y la preeminencia de militantes. Frente al accionar de Franja Morada, el resto de las agrupaciones se dividió entre aquellas que evaluaban compatible combinar estrategias legales con la movilización, mientras que para un gran sector de las agrupaciones de izquierda acudir a medidas de este tipo significaba desmovilizar a los estudiantes. Es llamativo que en el balance sobre la derrota, realizado por las diversas agrupaciones a fin de año en sus plataformas electorales, se señaló como la causa principal la traición de los dirigentes de Franja Morada, hegemónica en la UNLP desde 1983.
Y fue la traidora Franja Morada quien llamativamente, contrariando la dinámica asamblearia donde sus propuestas eran derrotadas o radicalizadas, volvió a ganar en la mayoría de las facultades. Lo hizo en Agronomía (62% de los votos), Derecho (41%), Económicas (57%), Arquitectura (65%), Naturales (51%) y Humanidades (36%), perdiendo en Bellas Artes en manos de un agrupación relacionada con el Frente Grande, Forjarte (vencedora con un 37%) y en Odontología con la agrupación independiente peronista MOI (quien obtuvo el 56% de los votos).En Medicina se reforzó la agrupación ECO (79%), en Ingeniería lo hizo CEPA (63%), en Periodismo R. Walsh (39.9%), en Exactas, SUMA (49%), en Veterinaria, Nadevi (62%) y en Trabajo Social, Raíces (50%).
Esto lleva a reflexionar sobre la política cotidiana estudiantil, que establece rutinas y ceremonias que coexisten con las innovaciones producidas en los momentos de excepción, de altos grados de movilización. Las elecciones nos llevan a pensar en la totalidad de los estudiantes de la UNLP (cuarenta y siete mil según el censo de 1994) en relación con los estudiantes movilizados (estimado entre cinco y siete mil). El problema radica en que en las elecciones se observan las orientaciones de los individuos aislados. Debe complementarse con una mirada más compleja sobre la política democrática impuesta a los individuos desde las tradiciones institucionales frente al ejercicio de la política desde las necesidades concretas, como vehículo que relaciona lo individual con lo colectivo, y portador de una percepción positiva del poder de los sujetos.
No nos gusta, pero es la ley: la modificación del estatuto.
El 26 de diciembre la justicia revocó la medida cautelar presentada por la UNLP, por lo que debería modificar su estatuto en febrero del ‘96. Se realizó una sesión extraordinaria el 29 de diciembre de 1995 convocando a la Asamblea Universitaria para el 15 de febrero.[30]
El 12 de febrero de 1996 protestaron frente al Rectorado las agrupaciones de izquierda de la universidad, sin la presencia de FULP ni Franja Morada. Las asambleas planificadas para debatir el modo de evitar la modificación de los estatutos no pudieron realizarse debido al asueto universitario dictado por el Rector.
El 13 de febrero los diferentes representantes de cada claustro se entrevistaron con los funcionarios del Rector Lima para incluir sus peticiones en el proyecto de reforma de estatuto: los estudiantes de Franja Morada solicitaron la reafirmación de la gratuidad de la enseñanza y la prohibición de los aranceles y tasas en las carreras de grado.
Los estudiantes tomaron tres posturas: la agrupación R. Walsh apoyaba la modificación del estatuto; Franja Morada, MNR, Nadevi, MOI y ECO, no la apoyaban, por ello no darían quórum, pero iniciada la sesión pensaban sentarse a defender sus criterios; el resto de las agrupaciones sostenía que había que impedir que sesionase la Asamblea Universitaria.
Los directivos de la UNLP, sabiendo esto, solicitaron a las autoridades provinciales que establecieran un operativo de seguridad. Este incluyó 30 efectivos de infantería, 120 efectivos de servicio de calle, 4 tanquetas hidrantes y lanza gases, 10 móviles entre autos y camionetas y un helicóptero. Se cortaron varias calles a la redonda y se colocaron vallas en el ingreso al edificio. Además se contrató seguridad privada para que controlase el ingreso al recinto.
El día de la Asamblea los estudiantes llegaron desde temprano y formaron un cordón para evitar el ingreso de los consejeros. No eran más de 200 frente a 150 efectivos de la policía. Durante toda la mañana, sólo ingresaron las autoridades de la UNLP, militantes de Franja Morada y Nadevi, y algunos profesores.
Lo más llamativo de la jornada fue que los profesores y graduados se quejaron de la “inactividad de la policía” quien no garantizó el ingreso de los asambleístas. Los voceros policiales sostuvieron que “si algún integrante de la asamblea hubiera pedido que lo escoltaran lo hubieran hecho, pero eso no ocurrió” [31]
Finalmente la Asamblea no se realizó, posponiéndose para el 20 de febrero.
Las autoridades repudiaron la protesta estudiantil, presentando denuncias contra los manifestantes, sancionando a los estudiantes e instando al Consejo Deliberante de La Plata a que sancione a dos concejales identificados en la protesta. Además el Rector Lima comparó a los manifestantes con los “grupos de choque fascistas”[32] y el presidente Menem sostuvo que “este tipo de manifestaciones deben ser cortadas de raíz”[33].
Las autoridades de la UNLP solicitaron al Juez Blanco que ordene medidas preventivas a la Policía Federal, y al gobernador de la provincia, Duhalde, que garantice la sesión, medida que fue apoyada por un pedido de los legisladores radicales.[34]
Los estudiantes realizaron una asamblea en Exactas y consideraron muy difícil volver a bloquear el ingreso, por lo que se resolvió convocar a una manifestación de repudio. Según el testimonio de una estudiante “a las 2 de la mañana varios agentes abrieron a los golpes la puerta donde estábamos reunidos y se quisieron levantar a un compañero”. Fueron desalojados de la Facultad de Exactas y perseguidos por un patrullero.[35]
El resultado fue “una ciudad sitiada”: el operativo comprendía a la Policía Bonaerense de La Plata, Avellaneda, Lanús y Quilmes, infantería, policía montada y Policía Federal (dentro de la Biblioteca Rocha, lugar donde se realizó la Asamblea). Alrededor de la Plaza Rocha (frente a la biblioteca) 250 agentes de la Bonaerense. En el centro de la plaza 20 efectivos de la policía montada, el comando de patrullas con 550 efectivos (de guardia desde el lunes 19 a las 7 horas) y 20 móviles policiales. Tanquetas de asalto, camiones celulares y autos particulares con policías de civil.
El operativo fue brutal, ilegal y descarado. La manifestación no pudo realizarse. A medida que los estudiantes se acercaban a 5 o 10 cuadras de la Asamblea, eran interceptados por patrulleros o autos particulares que los detenían por “averiguación de antecedentes”. Todo aquel que pareciera estudiante era objeto de persecución (entre ellos a un grupo de jóvenes que estaba de compras). De manera indiscriminada entre las 7 y las 10 de la mañana hubo 240 detenidos que fueron alojados en la Guardia de Infantería de las calles 1 y 60 (a siete cuadras de la Biblioteca).
Cerca del mediodía se pudo organizar una columna que partió desde la facultad de Exactas hacia Infantería, compuesta por unos 200 estudiantes. Pasadas unas horas Hebe de Bonafini, que se había puesto a la cabeza de la protesta, y algunos periodistas ingresaron a Infantería para conocer la situación de los detenidos. Se dio la orden de reprimir y la titular de Madres de Plaza de Mayo recibió varios golpes, uno de los cuales le ocasionó una herida en la cabeza, motivo por el que toda la columna se dirigió a un sanatorio para que fuese atendida.
Hasta las 16 horas los estudiantes permanecieron en el local de ATE reorganizándose. Regresaron a la sede de Infantería acompañados por las Madres de Plaza de Mayo, miembros de ATE y CTA, escoltados por patrulleros y efectivos de civil que capturaban a quienes se separaran del resto.
Las puertas traseras de la Guardia de Infantería daban al parque “Paseo del Bosque”. Entre los árboles y en los techos había varios policías, sin uniforme, con armas de grueso calibre y algunos con sus rostros tapados fotografiaban y filmaban a los manifestantes. A la columna de 250 personas se unieron unos 150 familiares de los detenidos.
Mientras esto sucedía en el Bosque, en la Biblioteca la Asamblea logró quórum y pudo sesionar tranquilamente. No participaron de la misma los representantes estudiantiles de las facultades de Ingeniería y Exactas. En diversos momentos la sesión fue interrumpida por asambleístas que llamaban la atención sobre los estudiantes detenidos, pero el cuerpo no tomó una decisión al respecto. A una hora de iniciada la sesión los estudiantes de Medicina y Veterinaria, se retiraron del recinto hasta que fuesen liberados todos los estudiantes, acompañados por los graduados de Exactas. Franja Morada, en cambio, sostuvo que
“por tener la responsabilidad de ser la conducción del movimiento estudiantil en esta ciudad de La Plata, entiende que la mejor forma de defender los intereses de aquellos estudiantes, trabajadores y otras personas que fueron detenidas, sin ningún tipo de excusa, por la policía consiste en permanecer aquí, dentro de la Asamblea Universitaria, máxime organismo de la democracia, que es la mejor manera de oponerse a estas embestidas de los autoritarios”[36]
Minutos después el Secretario informó que no existía ningún detenido “Sólo se trata de demorados por averiguación de antecedentes”[37]
Horas después se abrió un debate a partir de la moción de un graduado de Arquitectura de realizar una comisión que se interiorizara del estado y circunstancias procesales de los demorados y “garantizar la presencia de la universidad en el resguardo de sus derechos y garantías”[38]. Aunque se aprobó muchos no consideraban justo interceder por aquellos que con su violencia obstaculizaban el libre desenvolvimiento de las instituciones democráticas. Sin mayores sobresaltos la asamblea finalizó a las 18 horas, adecuando el estatuto a la nueva ley.
Cerca de las 19 horas comenzaron a liberar a los detenidos, obligándolos a firmar un documento donde se los acusaba de “disturbios callejeros” Los entrevistados recuerdan que consideraban que todo había terminado, por lo que el clima, luego de 12 horas, comenzaba a relajarse. En un momento, una camioneta que transportaba las vallas de la asamblea intentó ingresar por la puerta donde estaban los manifestantes, en ese momento apareció un “estudiante” que escribió con un aerosol la puerta. Esto desató la represión. Según Página/12 un grupo de 10 policías de la Bonaerense, como en un pelotón de fusilamiento, apuntando a los cuerpos de 30 estudiantes sentados contra la pared dispararon balas de goma, los jóvenes no hallaban donde refugiarse. Un grupo avanzaba desde el Bosque y otros disparaban desde los techos a los estudiantes y familiares, que se dispersaron corriendo caóticamente[39]. Los periodistas que registraban los hechos también fueron atacados, un camarógrafo de Canal 13 fue increpado por el comisario Saralegui que luego de salirse del campo visual de la cámara disparo contra él.
Durante la represión fueron heridos varios estudiantes y se detuvo a 11, algunos con causas por tenencia de elementos contundentes. Casi todos fueron liberados ese mismo día, cerca de las 2 de la mañana, quedando sólo un detenido hasta el 22 de febrero.
Las reacciones fueron inmediatas la UCR y el FREPASO emitieron comunicados de repudio al accionar de la policía. El Rector de la UNLP, Luis Lima admitió que ellos habían pedido al Juez Blanco que garantice la realización de la asamblea. Lamentó los hechos de violencia y los incidentes y puntualizó que “había un grupo minoritario de activistas entre los estudiantes”. Aclaró que no pidió ninguna represión y se quejó porque la policía pasaba de la pasividad absoluta a los excesos de todo tipo.[40] Por su parte el secretario General señaló que “La universidad en los incidentes no tiene ninguna responsabilidad. Pero ahí había grupos minoritarios, porque yo distingo claramente lo que es el estudiante puro, aquellos que legítimamente iban a manifestar contra la LES, de estos grupos violentos como Quebracho”.[41]
Por parte de las autoridades, el Secretario de Seguridad Bonaerense, Alberto Piotti, explicó: “El gobernador Duhalde nos solicitó firmeza para encauzar la asamblea, puede ser que algunos de los demorados no tengan nada que ver con los incidentes, pero se encontraban en el lugar”.[42] El Gobernador declaró que todo había iniciado cuando un grupo de personas quiso liberar por la fuerza a los detenidos y copar el destacamento policial, y que las detenciones se habían hecho por prevención, porque “en la comisaría la gente esta cuidada”.[43]
Al día siguiente se organizó una marcha hasta la Casa de Gobierno, en repudio a la represión de la que participaron alrededor de 2500 personas. En el acto hablaron representantes de gremios municipales, Hebe de Bonafini y un representante estudiantil quien criticó duramente al Rector Lima y Franja Morada por “llevar adelante la privatización de nuestra universidad” Luego los estudiantes marcharon a Tribunales a pedir por los compañeros que continuaban detenidos.[44]
A fin de año se conformó una alianza entre agrupaciones de izquierda que terminó con la hegemonía radical sobre la FULP. En el congreso realizado en Octubre de 1996, ECO (Medicina), CEPA (Ingeniería), Forjarte (Frente Grande, Bellas Artes) y MUECE (Económicas) lograron hacerse de la conducción.
Franja Morada, contaba con 52 de los de los 150 congresales, lo cual le daba la seguridad de la victoria. En el plenario de cierre, donde se realizaron la presentación de las listas, el Frente “20 de Febrero” logró el apoyo del MNR y la JUP, con lo que lograba imponerse. La agrupación radical se retiró del plenario y llamó a un cuarto intermedio, pero no fue oída y el Frente ganó con 71 votos contra 2 (del MST). Aunque la victoria fue constatada por una escribana, Franja Morada los días siguientes presentó un recurso ante la justicia para dar por inválida la elección.
A fin de año al realizarse las elecciones estudiantiles las agrupaciones presentaron un balance del año. La mayoría de las agrupaciones dedicaron una buena parte a críticar a lo ocurrido en la Asamblea Universitaria: se denunciaba el accionar conjunto del Rector y la agrupación radical para traicionar a los estudiantes y aplicar la ley menemista. Es llamativo el absoluto silencio sobre este aspecto en las plataformas de Franja Morada, que sólo dedicó una editorial a la defensa de la “Educación Pública Siempre”.
Aunque las críticas hacia Franja Morada fueron feroces ganó en Agronomía (72,3%), Derecho (48%) Económicas (52%), Arquitectura (62%) Naturales (46%) y Humanidades (38%). En Medicina ganó ECO (77%), en Bellas Artes, Forjarte (44%), en Ingeniería, CEPA (70%), en Ciencias Astronómicas y Científicas, Ana Teresa Diego- Quebracho (81%), en Periodismo, R. Walsh (40%), en Exactas, SUMA (52%), en Veterinaria, E.V. (68%), en Odontología, MOI (78%) y en Trabajo Social, Raíces (49%).
Algunas reflexiones finales
En primer lugar debe tenerse en cuenta que el partido gobernante se hallaba en su momento de mayor fortaleza y la UCR, utilizó el rechazo al proyecto de ley para presentar una oposición masiva. El radicalismo buscaba acumular fuerzas sin alterar demasiado las reglas del juego, objetivo que cumplió al conformar un frente que atravesaba el parlamento, las universidades y los sindicatos, y que creció sostenidamente hasta 1999 con la creación de “El Molino” y “La Alianza”.
En segundo lugar debe mencionarse el cambio de adversario o la reestructuración de las alianzas. En un primer momento toda la Universidad argentina se enfrentó al gobierno y luego esta confrontación se presentó entre las agrupaciones de izquierda de la UNLP contra el Rectorado y algunos sectores de profesores, graduados y estudiantes. Desde el Poder Ejecutivo se desarrolló una estrategia tendiente a demonizar a los estudiantes, presentando a la Ley como una modificación que venía a hacer más eficientes las universidades nacionales, impidiendo cuestionar los fundamentos ideológicos del proyecto.
Cuando los estudiantes bloquearon el ingreso al Congreso el conflicto se planteó en términos de democracia/ autoritarismo. En este momento el presidente jugó un papel mucho más activo, cuestionando la representatividad de la manifestación: “esto ha sido perfectamente organizado, porque hay unos 600, 700 mil estudiantes universitarios y ayer estuvieron cerca de 3 mil” “No puede ser que por un grupo pequeño que no representa a todos, este pasando la enseñanza argentina por esta situación”.[45] Para habilitar la represión de los estudiantes en defensa de la “Democracia”, era necesario diferenciar a los estudiantes (hijos de la clase media) de los militantes, el problema era, en realidad, la organización política contestataria. Se deslegitimó la actividad política y quitó la capacidad de erigirse como sujetos políticos a los jóvenes, cuestionando su autonomía (instando a los padres a que tuvieran “un mayor control sobre sus hijos”)[46].
Por otro lado mientras el conflicto enfrentó a las Universidades Nacionales y al
gobierno, el accionar callejero estudiantil era alentado o tolerado. Cuando el conflicto se llevó al interior de la Universidad los discursos y las practicas represivas fueron similares o aun peores que los ejercidos por el Ejecutivo Nacional.
Al dar lugar a la intervención policial, la Universidad resignó parte de su autonomía. En el primer llamado se buscó que la presencia policial desarticulase la protesta evitando la confrontación directa a los asambleístas (nadie deseó solicitar la escolta, el trabajo sucio debía ser previo) Desmontar un conflicto político mediante el uso de la fuerza significó aplazarlo momentáneamente. En el segundo llamado se dio libertad de acción a la policía y esta respondió con un operativo escandaloso. Las autoridades universitarias prefirieron soportar el costo político de una represión ilegal que afrontar el conflicto de intereses desarrollado en torno a la ley.
En tercer y último lugar la movilización estudiantil quizás haya fracasado no sólo por la fortaleza gubernamental, sino porque el tipo de crítica que desarrolló sobre la LES. Esta se estructuró alrededor del título habilitante y el arancelamiento, propiciando así la desarticulación del reclamo con la modificación de ambos aspectos.
Para comprender el accionar estudiantil se deben tener en cuenta sus características específicas. Un primer aspecto a observar se halla en las estructuras organizativas permanentes, cuya institucionalización (en Centros de Estudiantes, Federaciones y un lugar en el co-gobierno universitario) consolida marcos de acción a un grupo que se caracteriza por encontrarse en permanente tránsito. Existe una identidad difusa sobre el movimiento estudiantil que permite organizar la reacción ante amenazas externas, que gravita entre la defensa de los derechos adquiridos y una propuesta vaga sobre la universidad deseada. Es llamativa la capacidad de los estudiantes para erigirse en movimientos de resistencia masivos, pero con serias limitaciones para sostenerse en el tiempo, capacidad que permanece latente y se reedita en diferentes momentos (luego con el “recorte de López Murphy en 1999 y posteriormente durante el 2001).
Por otra parte al propiciar el encuentro de diversos estudiantes se abrió una brecha en la que se dispararon múltiples objeciones y alternativas al estado actual de cosas, lo que generó una tensión entre canalizar las energías hacia un objetivo posible (evitar el arancelamiento) o multiplicar y profundizar el cuestionamiento.
En cuanto a los mecanismos de organización desarrollados el conflicto dio lugar a innovaciones como las “Comisiones de Lucha” pero también a la reformulación de espacios existentes como las asambleas por facultad o la FULP. Pero aunque aumentó la participación permanente en la universidad, las innovaciones nacidas de las dinámicas asamblearias no modificaron a las instituciones existentes de manera perdurable.
Aunque esta sea la historia de una derrota, demuestra la siempre renovada capacidad creativa y de lucha de los estudiantes.
[1] En ROMERO, F (Comp.), Los estudiantes, organizaciones y luchas en Argentina y Chile, Bahía Blanca, Edición Libros en Colectivo, 2009.
[2] E-mail: paulatalamonti@yahoo.com.ar
[3] Estos archivos son de acceso público luego del cierre de esta Dirección en 1998. En este trabajo no se realiza una reflexión sobre el tipo de vigilancia policial por entender que excede los objetivos propuestos.
[4] Según el decano de esa facultad, Dr. Fassi, 450 aspirantes aun “son demasiados”, Diario el Día, 29/6/95
[5] El movimiento estudiantil en La Plata estaba constituido por diversas organizaciones políticas, con tendencias ideológicas diversas, muchas de las cuales pertenecían orgánicamente o estaban relacionadas con partidos políticos tradicionales (UCR, PJ, PS, PCR). Por otra parte se encontraban las agrupaciones independientes, no relacionadas con partidos nacionales. La estructura institucional estudiantil constaba en Centros de Estudiantes por facultad y consejeros en los órganos de cogobierno (Consejos Académicos y Superior). Funcionaban también diversos agrupamientos más o menos permanentes como las Comisiones por Carrera o los Cuerpos de Delegados.
[6] Secretaría de Políticas Universitarias fue creada en 1993, desde allí se impulsaron las modificaciones del orden institucional, del régimen laboral, del financiamiento y la gestión económico-financiera y del orden académico del sistema de educación superior.
[7] El Consejo Interuniversitario Nacional fue creado el 20 de diciembre de 1985, desde entonces funciona como organismo coordinador de políticas universitarias.
[8] Acta del HCS de la UNLP, Nº1.066, pág. 10
[9]Véase IMEN, Pablo (1999) Universidad y políticas neoconservadoras: hacia un modelo mercantil, clientelar, diversificado y competitivo. En: www.fisyp.org.ar.
[10] Lima sostuvo que: “el Censo, tiene el sentido de una distribución presupuestaria entre pares o sea que es de interés que se completen todas aquellas preguntas que hacen a esta distribución y me gustaría que después se hagan cargo de esto si el presupuesto no viene.” Acta Nº 1074 del HCS de la UNLP, pág 58.
[11] Esta federación nuclea a las agrupaciones estudiantiles de las diferentes facultades, la cantidad de delegados depende de la cantidad de votos obtenidos en las elecciones para Centro de Estudiantes. Esta federación fue creada en 1918 y funciona, con algunas interrupciones, desde esa fecha.
[12]Panfleto de Intercomisiones de Humanidades, compuesto por las comisiones por carrera de Psicología, Letras, Sociología, Historia y Filosofía, en Archivo DIPBA, Mesa A Factor Estudiantil, Legajo 44, Tomo 1, Folios 27 y 28.
[13] Panfleto de la Federación Universitaria de La Plata, en Archivo DIPBA, Mesa A Factor Estudiantil, Legajo 44, Tomo 1, Folios 33 al 36
[14] Emitieron un comunicado donde sostenían que “la amenaza del gobierno de aprobar el proyecto de Ley de Educación Superior, que se traduce en la destrucción de la Universidad Estatal, Pública y Gratuita y su reemplazo por una universidad elitista y privatizada”. Finalmente convocaban al “resto de los estudiantes, docentes y no docentes de esta universidad como también de otras universidades nacionales y a la sociedad en su conjunto a sumarse a esta lucha, que no es sólo nuestra sino del pueblo, que no puede renegar de su presente y perder su futuro.” Diario El Día de 30/3/95 en Archivo DIPBA, Mesa A Factor Estudiantil, Legajo 44, Tomo 1, Folio 12
[15] Esta agrupación durante todo el conflicto osciló entre la neutralidad y el claro apoyo al proyecto gubernamental.
[16] Entrevista realizada a un estudiante de Derecho, participante de FORJA.
[17] Un estudiante de Derecho comenta entusiasmado: “y vos tenías que ir casa por casa, tocando el timbre, dejándole el periódico, hablando con la gente, explicándole. Eh... por que, por qué estábamos tomando las facultades, obviamente había una ofensiva muy fuerte del gobierno, del diario el Día…”
[18] Es significativo recalcar que a principios de año se conformó con militantes de la UNLP la agrupación H.I.J.O.S. Esta organización se presentó oficialmente el 20 de marzo de 1995 en un acto realizado en la Facultad de Humanidades en homenaje a los estudiantes, docentes y no docentes víctimas de la represión durante la dictadura de 1976. Este fue el ingreso de una nueva manera de reconstruir el pasado y de ejercer la memoria, pero también marcó una tendencia a un nuevo uso del espacio urbano y nuevos repertorios de lucha asociados con la rebeldía y la alegría.
[19] Entrevista realizada a un estudiante de Económicas, participante de MUECE.
[20] Buenos Aires, Santa Fe, Rosario, Comahue, Catamarca, Cuyo, Mar del Plata, Jujuy, Noroeste, Patagonia, La Pampa y Salta.
[21] Entrevista realizada a un estudiante de Derecho.
[22] Diario Popular, en Archivo DIPBA, Mesa A Factor estudiantil, Legajo 44, Tomo I, folio 59
[23]Esta declaración fue aprobada por treinta y nueve votos contra uno. Además afirmaron que el proyecto de Ley cercenaba la autonomía universitaria, la UNLP se declaraba a favor de los derechos de todos los ciudadanos a contar con una educación pública y gratuita, rechazando todo tipo de arancelamiento, por la autonomía universitaria y el cogobierno, el derecho de acceso directo a la educación superior y la lucha constante por el aumento de presupuesto educativo., en el Acta Nº 1081, del HCS de la UNLP, pág. 10.
[24] Página/12 del día 24/6/95
[25] Panfleto de Franja Morada, en Archivo DIPBA, Mesa A Factor estudiantil, Legajo 44, Tomo II, folio 77
[26] En el sentido ya esbozado por al Asamblea Universitaria Nacional, la UNLP decidió el 25 de agosto realizar una acción declarativa de inconstitucionalidad de los artículos 43, 44, 54, 50, 51 y 53 de la LES. Este recurso se radicó en el juzgado el 28 de noviembre de 1995, la Justicia dictaminó la medida de no innovar y el 26 de diciembre se resolvió la revocación de la medida cautelar. Fuente: Acta del Consejo Superior de la UNLP N° 1089, páginas 1 y 2.
[27] Este había sido creado en marzo de 1995 con fondos del Tesoro Nacional a los que se sumó un préstamo del Banco Mundial para implementar el Programa de Reforma de Educación Superior (PRES). Financiaba proyectos concursables de reforma y mejoramiento de la calidad, elaborados por las universidades nacionales.
[28] Un mes más tarde se trataron los diferentes proyectos elaborados por docentes para presentar al FOMEC, se aprobaron veintiocho, con los votos en contra de los estudiantes. No es un dato menor, que se volvió a establecer un operativo de seguridad para “evitar incidentes”.
[29] Matutino de mayor tirada platense.
[30] “nosotros tenemos que modificar el estatuto, pero no por nuestra voluntad, sino por la voluntad impuesta por la soberbia de quienes no escuchan a los Claustros de las universidades, ni siquiera a las manifestaciones contrarias que se hicieron numerosas para hacerles escuchar alguna campana distinta al oficialismo.” Intervención del Decano de Derecho, en el Acta del Consejo Superior de la UNLP Nº 1089, página 7.
[31] Diario El Día, del 16/2/96
[32] Diario el Día, del 16/2/96
[33] Diario El Día, del 19/2/96
[34] El día anterior al segundo llamado de la Asamblea se reunieron en el despacho del Juez Blanco, el secretario Biassotti, el fiscal Jáuregui, el Jefe de la regional La Plata, Holos, y el prosecretario de asuntos legales de la UNLP, Berri. El juez entregó al jefe de policía un documento en que solicita “se adopten todas las medidas necesarias para impedir la obstrucción del normal desenvolvimiento de la tarea de los funcionarios de la Universidad.” Hubo 2 reuniones del funcionario de la UNLP Tamarit con la policía para conocer los detalles del operativo. Diario El Día, del 20/2/96
[35] Diario Página/12, del 21/2/96
[36]Acta de la Asamblea Universitaria del martes 20 de febrero de 1996. Pág. 22.
[37] Acta de la Asamblea Universitaria del martes 20 de febrero de 1996. Pág. 26
[38] Acta de la Asamblea Universitaria del martes 20 de febrero de 1996. Pág. 82
[39] Los entrevistados relatan que en medio de la balacera cuatro compañeros corrieron hasta perderse por alguna de las calles contiguas. Ya serenos fueron vistos por un patrullero, motivo por el que ingresaron en la casa de dos señores mayores. Por la ventana vieron que el patrullero levantó una guardia frente al domicilio hasta que fue relevado por un vehículo sin patente. Debieron aguardar hasta que cerca de las 10 de la noche, momento en que un familiar llegó con una camioneta a buscarlos y fueron a reunirse con sus compañeros en el local de ATE.
[40] Diario Página/12, del 22/2/96
[41] Diario El Día, del 22/2/96
[42] Diario Página/12, del 21/2/96
[43] Diario Página/12 del 22/6/96
[44] Un año después fueron dados de baja ocho policías implicados en la represión, entre ellos el jefe del operativo Comisario Sáenz Saralegui.
[45] Diario Popular, 2/06/95. Archivo DIPBA; Mesa A, Legajo 44, Tomo I, folio 59
[46] Diario El Día, 17/06/95, en Archivo DIPBA, Mesa A Factor estudiantil, Legajo 44, Tomo I, folio 65