III ENES - Mar del Plata - Balance de la carrera y conclusiones del último Pre-ENES / Volver
Este documento lo armamos entre tres compañeros. Contiene muchas preguntas abiertas y varias afirmaciones: las que nacen de discusiones previas y de las que no. Todo está abierto a la discusión.
La intención es provocar que nos sigamos reuniendo para enriquecer los debates, para perfeccionar este escrito, este balance, y para apuntalar esta experiencia.
¨ El papel del ENES frente a otros espacios de organización
Los otros espacios de Sociología
En principio, vale decir que en nuestra carrera de sociología existen varios espacios de organización: el ENES regional elepé, La Comisión de Estudiantes de Sociología, las asambleas por curso (La Milonga de segundo y la Asamblea de tercero). Además el año pasado estuvo funcionando una revista (El Agitador Recontracultural) y actualmente el Colectivo Lanzallamas se encuentra desarrollando un proyecto de extensión, relacionado con la temática de género y la educación popular. Cada uno de estos grupos tiene objetivos y prácticas distintos. Entre estos espacios se han ido dando intentos de articulación, aunque la comunicación no siempre es constante y estamos pensando constantemente nuevas formas de ponernos en contacto y trabajar juntos. En este juego, ¿dónde se ubica el ENES? Si bien es un espacio que tiene una identidad propia y una lógica de funcionamiento particular tendiente a “construir una nueva sociología”, creemos que en la etapa actual está funcionando como un espacio que aglutina a compañeros que a su vez participan en otras instancias. Es decir, el ENES mantiene los objetivos fundantes, pero las prácticas tendientes a realizarlos las llevamos a cabo por fuera. Incluso ha funcionado como una puerta de entrada a la militancia política y social.
El Centro de Estudiantes y la Federación
A su vez la carrera forma parte de la facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, que nuclea a más de 15 carreras diferentes. Por lo tanto, tenemos un Centro de Estudiantes y Consejeros Académicos que representan no sólo a nuestra carrera. ¿Cómo se relacionan estas diferentes instancias de participación? Para responder esta pregunta nos hacemos eco de la reflexión de un compañero de La Plata: “la militancia tradicional [centros de estudiantes y federaciones] aún se muestra como la mejor herramienta para luchas de tipo gremial (boleto, comedor, etc.) y de políticas educativas globales (leyes educativas, democratización, presupuesto), así como para la coordinación con otros sectores movilizados como trabajadores en huelga o movimientos territoriales. Mientras tanto, el agrupamiento por carreras [como el ENES] se ha mostrado más flexible y apto para abordar problemáticas académicas, y para el contacto directo con el “afuera” a la hora de poner a prueba la formación que brinda la universidad, lo cual no es otra cosa que una nueva forma de luchar por lo mismo: Una educación de calidad para y al servicio de las mayorías, en una perspectiva transformadora de la realidad. Es por eso que apostamos al desarrollo de ambos procesos de organización (…), lo cual debe llevar a una necesaria articulación útil para el crecimiento del movimiento estudiantil en su conjunto.” (Nicolás Trivi, estudiante de Geografía y miembro de la Federación Argentina de Estudiantes de Geografía). En nuestro caso, esta articulación aun es algo por construir.
¨ El ENES y la política académica
¿Qué intervenciones tuvo el ENES hasta ahora en política académica? ¿Qué uso hacemos de la RED virtual frente a conflictos propios o generales, como la plata de La Alumbrera? ¿Qué actitud tomamos frente a los conflictos universitarios en otras regionales?
¿Cómo participan las agrupaciones dentro del ENES? ¿Cuál es la apertura real de nuestro espacio? ¿Hasta qué punto aceptamos la conflictividad para construir? ¿Nuestra identidad como regional dificulta o facilita el acercamiento de algunos compañeros?
¨ Co-gobierno
Nuestro Consejo Directivo se compone (a partir del próximo año) por 7 profesores, 5 estudiantes, 1 Jefe de Trabajos Prácticos, 2 ayudantes o graduados, y 1 no-docente. Pero además del Consejo Directivo, en nuestra facultad existen otras instancias de gobierno que no necesariamente son reguladas por el estatuto, sino por ordenanzas aprobadas por los órganos superiores. En nuestra facultad existen más de 15 carreras organizadas en 11 Departamentos, cada uno de los cuales está presidido por un director. El director asesora al Consejo Directivo y ejecuta sus disposiciones. En la práctica, es quien toma las decisiones que hacen a la orientación y al normal funcionamiento de las carreras. Para ello cuenta con una Junta Consultiva Asesora. Estas Juntas (conformadas por 3 profesores, 2 estudiantes y 1 graduado) discuten acerca de las decisiones fundamentales que hacen a la vida de las carreras. Pero tal como su nombre lo indica, poseen un carácter meramente “consultivo”. Es decir, las decisiones son tomadas en última instancia sólo por el director. Siendo así, las opiniones de los distintos claustros representados no constituyen un voto con peso autónomo real. Esto obstaculiza una real participación de los diferentes actores de la comunidad universitaria en decisiones que los involucran directamente, quedando este factor librado a la buena voluntad de cada director. Por ello, nuestra lucha va en el sentido de lograr que las juntas sean efectivamente resolutivas y así nadie quede privado de decidir sobre su destino académico. Para eso hemos bosquejado, junto a varias Comisiones de las otras carreras, una nueva resolución sobre las Juntas para que sea reformada la actual.
¨ Algunos debates sobre la “democratización”
Democratización y participación
Entendemos que la democratización no se logra sólo con reformas en la composición de los órganos de co-gobierno, sino también –y sobre todo- con una fuerte y comprometida participación. En este sentido, vale citar aquí el balance de la Comisión de Sociología sobre la participación en la Junta Departamental durante este año: “Hemos participado en todas las reuniones de Junta convocadas por el Departamento, siempre con dos o más delegados estudiantiles. Los temas que han formado parte de la agenda de las Juntas son: la asignación de segundos evaluadores para las tesinas, la discusión y evaluación de los convenios firmados, las selecciones docentes, discusiones sobre participación y/o aval a los congresos y otros eventos académicos, discusión sobre el plan de estudios, propuestas sobre materias optativas, requerimientos y necesidades particulares, etc. Sin embargo, nuestros esfuerzos han ido siempre en dirección a llevar a discusión los temas que hemos considerado necesario tratar en cada reunión, sin que sea el Departamento el que exclusivamente delimite la agenda a tratar. Por otro lado, durante este año la Junta ha sido resolutiva de facto, dado que todas las resoluciones que hemos adoptado en la misma han sido efectivizadas en las instancias correspondientes sin alterar en absoluto su contenido. En este sentido, el Director del departamento ha adoptado siempre una postura de intermediario y conciliación de las distintas posturas esgrimidas por los claustros. De todos modos, esto no ha impedido que cada reunión de Juntas sea un escenario de disputa donde a partir de discusiones concretas se han esgrimido concepciones y proyectos de universidad muy distintos. Cada vez que esto ha sucedido de un modo explícito, hemos dado a conocer nuestra perspectiva sin situarnos en posiciones dogmáticas, dado que entendemos que la universidad no se cambia de un día para el otro sino que por el contrario, se requiere un proceso de discusión y articulación de consensos básicos como primera instancia para introducir los pequeños cambios que hacen a los grandes proyectos. Es por ello que cada vez que la coyuntura ha sobrepasado nuestros esfuerzos, hemos intentado al menos introducir discusiones que apunten a desnaturalizar lo dado, que puedan dar cuenta de nuestro desacuerdo al modelo de universidad hegemónico. Y en ocasiones hemos logrado incluso dar vuelta las discusiones.
Pese a la complejidad de cada situación, en líneas generales hemos logrado que nuestra opinión sea escuchada y ocupe un papel central en cada discusión, y esto lo consideramos una gran conquista. Queda en el trabajo que llevemos adelante desde la Comisión durante el próximo tiempo la posibilidad de que podamos seguir avanzando en esta lucha por construir la carrera que queremos”.
En complementariedad con la labor de la Comisión por diputar la estructura verticalista de la academia, existen también otros espacios de base que enfatizan sobre la importancia de la participación estudiantil para lograr un avance real sobre la democratización. En este sentido, espacios como el ENES o las asambleas por curso son instancias de participación que superan ampliamente lo reivindicativo y lo gremial, trabajando arduamente para plantearnos otras formas de construcción y reflexión constante, un ejercicio esencial para la emancipación de los discursos y las lógicas hegemónicas dentro de la universidad. Los estudiantes de la carrera de sociología nos esforzamos cotidianamente para generar una articulación entre estos espacios, teniendo en cuenta que cada uno posee su especificidad, a partir de la cual se nutren y enriquecen de manera recíproca. Luchamos de diferentes maneras y a través de diversas instancias por un fin común, abogamos por la existencia de una participación plena de los estudiantes respecto a los procesos que atraviesan nuestra carrera y nuestra universidad. Pero no quedándonos en lo reivindicativo, sino que vamos avanzando, también, sobre una nueva sociología, una nueva construcción del conocimiento, entendiéndolo no como un fin en si mismo, sino como una herramienta para la transformación social. Porque consideramos que la riqueza de los textos muere si éstos no salen de las aulas.
Democratización hacia adentro de nuestro claustro
Partir de la noción de democratización como participación colectiva supone también hacer un balance de las formas de organización que nos nuclean como facultad con los estudiantes de otras carreras, como el Centro de estudiantes o la representación estudiantil en el Consejo Directivo. Un balance crítico de la actual situación nos surgiere las siguientes preguntas: ¿cómo elegimos a los consejeros que nos representan, qué relación se entabla entre los consejeros y el resto del estudiantado, de qué canales de comunicación disponemos para la circulación de nuestras opiniones e intereses, y con qué modos de participación y decisión contamos? Estas preguntas nos revelan una serie de vacíos y conflictos, y nos llevan a la necesidad de pensar las soluciones mediante nuevas formas de participación.
El Centro de Estudiantes… ¿Cómo hacer que el Centro de estudiantes sea un espacio abierto, de participación y trabajo, una herramienta disponible, un aglutinador de voluntades... en vez de ser propiedad de la agrupación de turno?
El Consejo Directivo… ¿Cómo es posible que no conozcamos a nuestros consejeros, que no sepamos siquiera qué se discute en el Consejo Directivo? En este sentido parece de especial importancia la posibilidad de articular el trabajo en el Consejo con los llevados a cabo en las Juntas Departamentales. ¿Qué posibilidades nos brinda el trabajo intercomisiones? ¿Cuál es el papel de los medios de comunicación que se plantean desde el Centro de estudiantes, o la cobertura que han tenido otros órganos estudiantiles (ejemplo: Artículo/14)?
La cuestión de la representatividad… Aunque la facultad está compuesta por una gran diversidad de carreras, el peso electoral del Profesorado Universitario de Educación Física (PUEF) suele definir abrumadoramente el resultado de las elecciones, tanto de Centro como del Consejo. Así las cosas, solemos ver los resultados en el favorecimiento de políticas clientelares por parte de agrupaciones que de este modo se aseguran la continua reelección, especializándose en las necesidades e intereses de una carrera (la mayoritaria) por sobre el resto. Esto lleva a cuestionarse la representatividad que pueden llegar a tener un Centro y un grupo de Consejeros elegidos por mayoría, pero en términos individuales, cuando se dejan de lado a la mayoría de las carreras. ¿Cómo evitar el avasallamiento de identidades corporativas, como las que se forman a partir de la organización por carreras, y a la vez no ser antidemocráticos? Tal vez la respuesta pueda surgir de la profundización de los debates sobre los derechos de las minorías y sobre otros modos de participación, superadores de los mecanismos de representatividad meramente formal.
¨ Nuestra carrera y las funciones de la universidad
Respecto a la discusión sobre cuáles son las funciones de la universidad, es menester retomar las consideraciones centrales que establece el estatuto de la UNLP, a saber, la enseñanza, la investigación y la extensión.
Investigación
La discusión acerca de la investigación nos lleva indefectiblemente al cuestionamiento sobre el quehacer sociológico, pues si bien existe una particularidad que sobrepasa a la sociología en materia de investigación en tanto ciencia social, es fundamental para nosotros pensar la relación que mantiene ésta con el resto de las carreras.
En un primer momento, consideramos la dificultad que implica para los estudiantes la escasez de becas que nos permitan desarrollarnos en campos específicos del saber, habiendo un fuerte abandono por parte de la universidad que relega esta importante función a la consideración o necesidades de terceros, tanto empresas privadas como organismos estatales. Es en este sentido, que el estudiante se encuentra con una gran limitación a la hora de desarrollar una investigación, viéndose afectada su autonomía intelectual, en tanto se condiciona su conocimiento y esfuerzo para desarrollar investigaciones que escapan a su voluntad. Es por eso que consideramos que en la actualidad la investigación se encuentra gravemente condicionada por la institución y agentes externos, que confluyen para ir en detrimento de los investigadorxs con capacidad de agencia, con aquellxs que aún luchamos por una sociología verdaderamente crítica.
En segundo lugar, y relacionado con lo anterior, nos parece que las políticas estatales y las estrategias del mercado frente a la ciencia son un tema a profundizar: ¿Porqué ciertas facultades tienen más presupuesto que otras? ¿Cuánto se promociona la investigación social? ¿Qué lugar tiene nuestro conocimiento en el proyecto de país? ¿Y qué lugar tienen otras ciencias? ¿Porqué ciertas empresas tienen mayor interés en otorgar pasantías a estudiantes de ciertas carreras, y no de otras?
Por último, consideramos importante remarcar que dentro de nuestra carrera existe un gran vacío respecto a la instrucción metodológica. Esto no significa claro, la no existencia de materias que recorran y problematizen respecto a las metodologías que posee como herramienta el investigador social. Sino que, éstas, se desarrollan de manera inconexa, y con una pobre inserción en el campo de investigación.
Entendemos que las preguntas básicas del investigador social, tales como ¿Qué investigar? ¿Para quién? ¿Cómo? ¿Para qué?, son preguntas que nos demandan, al momento de reflexionarlas, que tomemos estos puntos en cuenta.
Extensión
“La universidad reconoce como una de sus funciones primordiales la extensión universitaria, entendida como un proceso educativo no formal de doble vía, planificada de acuerdo a intereses y necesidades de la sociedad, cuyos propósitos deben contribuir a la solución de la más diversas problemáticas sociales, la toma de decisiones y la formación de opinión, con el objeto de generar conocimiento a través de un proceso de integración con el medio y contribuir al desarrollo social” Estatuto de la UNLP.
Si bien la universidad concibe a la extensión como una de sus funciones primordiales, ésta no se encuentra contemplada dentro del plan de estudios, por tanto no es una herramienta que se haga visible en la práctica concreta dentro de la facultad y tampoco es ampliamente conocida. Aún así, consideramos que esta instancia abre el juego a la participación activa de los diversos actores que integran la academia, y en tanto espacio de disputa consideramos de suma importancia reflexionar sobre éste y trabajarlo de manera real. Desde la carrera de sociología, existe un colectivo de trabajo llamado Lanzallamas, que se propuso hacer uso de la extensión a mediados del año 2008 con el proyecto “Punto y coma, si se escondió te embroma. Los jóvenes reflexionan sobre violencia de género”. La propuesta de los compañer@s consiste en la conformación de talleres formativos en los colegios donde se propicien espacios de intercambio y discusión, fundamentados en la propuesta de Paulo Freire de una educación dialógica.
Desde el Enes la plata retomamos esta experiencia para pensar el rol de la universidad y sus actores, y su posible compromiso con la transformación social. Además, vemos aquí una experiencia superadora, que pone en práctica las discusiones en el aula pero que asimismo avanza en nuevas direcciones, relegando la lógica de la educación formal, para concebir al otro como un ser pensante, con el cual se construye.
La extensión nos abre paso a la realidad social, y nos permite concebir a la práctica desde la práctica, y no desde la teoría, tal como la sociología nos tiene acostumbrad@s. Pero claro, concebir a la extensión como función de la universidad, dispara numerosos interrogantes que no acaban con lo anterior. Uno de los más importantes a considerar creemos que son ¿Dónde y cómo se decide intervenir desde la Universidad? ¿Qué proyectos de extensión se priorizan, y con qué otros modos de intervención compiten?
Como mencionamos en el caso de la investigación, existen diversos agentes externos que ponen en peligro la autonomía por la cual l@s estudiantes y demás claustros han luchado históricamente. La dependencia económica de terceros es una nueva puerta de entrada a los intereses de los sectores dominantes. Esto viola de manera significativa la libertad con la que l@s estudiantes e investigadores podemos desarrollar proyectos de extensión. Pues en algunos casos, tanto el conocimiento como nuestra voluntad de transformación social, se pueden ver relegados a la prestación de servicios a terceros. En este sentido, consideramos que manifestaciones tales como el rechazo de los fondos de la minera La Alumbrera, significan un golpe concreto contra el avasallamiento de la autonomía universitaria. Otro ejemplo por el que hemos atravesado este año desde nuestra carrera, fue el convenio realizado con SIEMPRO (Sistema de Información, Monitoreo y Evaluación de Programas Sociales), en donde un organismo del Estado se relaciona con la universidad en calidad de beca de experiencia laboral, en donde se llama a l@s estudiantes a participar como encuestador@s. Las analogías entre este convenio y los proyectos de extensión son por demás interesantes, pues implica una salida al campo, a la “realidad” por parte de los estudiantes. Pero en este caso, los relega a mera mano de obra barata, en donde nuestra función no es más que la de autómatas, ya que no hemos incidido ni en la confección de las encuestas o el marco teórico, como tampoco en el proceso posterior. La Universidad se plantea entonces como una consultora más, respondiendo a pedidos externos como una salida a la constante emergencia presupuestaria, firmando convenios con terceros que limitan su autonomía. Sin embargo, su aceptación no viene acompañada por una propuesta seria de exigir, ya sea en primera instancia a la universidad, o en segunda al Estado Nacional, una mayor partida presupuestaria que nos permita desarrollar de manera autónoma nuestros proyectos.
Pero… ¿hasta qué punto podemos pensar al convenio con Siempro en 2009 como un ejemplo de pérdida de autonomía en busca de financiamiento? ¿Qué otras lógicas entran en juego?
Enseñanza
Pocas son las veces que nos damos el tiempo necesario para discutir algunas cuestiones relacionadas con la enseñanza de la sociología. A diferencia de lo que ocurre en otras carreras de la facultad –como por ejemplo Historia y Ciencias de la Educación-, en la nuestra la mayoría de los estudiantes da prioridad a la Licenciatura antes que el Profesorado. Sin embargo, la docencia es otra de nuestras salidas laborales y/o formas de practicar la sociología. Por esto, nos parece que merece más atención de nuestra parte un análisis de la situación de la docencia en el país, de las formas de inserción en la carrera docente, de la vinculación de la docencia universitaria con la investigación, de los rasgos positivos y negativos de nuestras materias pedagógicas, etc.
¨ Nuestro plan de estudios
Breve descripción
En nuestro Plan de Estudios, las materias se dividen en varias áreas temáticas: Teoría Social, Metodología, Historia Social, Economía, Estudios Socio-Políticos y Especiales, Estudios Complementarios, y Formación en la investigación (talleres).
Se estipula una duración de 5 años, que por lo general se extienden a 6 o 7. En los primeros años se concentra la mayoría de las materias troncales (de carácter fundamentalmente teórico), y en los últimos dos años de la carrera se deben cumplir 200 horas de Taller de Investigación. Además están las materias optativas (sobre teoría social, sociologías especiales u otras disciplinas sociales), de las cuales hay que aprobar cinco, y pueden cursarse en otras carreras o facultades. Vale decir que la oferta de materias optativas ha venido creciendo en los últimos años. La culminación de la Carrera se realiza con la aprobación de una Tesina individual, dirigida por un profesor que elegimos nosotros y evaluada por otro profesor elegido por la Junta Departamental.
El Plan de Estudios que tenemos actualmente se implementó a partir del año 2003, y sus cambios fundamentales respecto del anterior (1991) son: a) la posibilidad de realizar las prácticas de investigación de 200 horas de taller en el marco de proyectos académicos acreditados o de convenios ratificados por el Departamento de Sociología con organismos públicos o privados externos a la universidad; b) se hicieron optativas materias que antes eran obligatorias, como Historia de las Ideas Latinoamericanas y Psicología Social, lo que dejó un saldo negativo en la formación en teoría latinoamericana y argentina; c) se incorporaron dos nuevas materias: Teoría Social Contemporánea B, que versaría sobre autores y corrientes contemporáneas (pero funciona como una optativa más), y Sociología de las Organizaciones, que intenta “reforzar el perfil profesional de la carrera y consolidar una salida laboral hacia el campo de las organizaciones públicas, privadas y de la comunidad” (extraído del plan de estudios).
El papel de la Tesina y la investigación en nuestro plan
En el último tiempo ha sido tema de debate en nuestra carrera el papel de la tesina en la misma. Más que una instancia en la que todos nuestros saberes acumulados se condensan en una experiencia práctica, la tesina ha venido adoptando la forma de un trabajo final, que resulta ser el último escollo para poder alcanzar el ansiado título. No obstante y pese a esto, la tesina se ha vuelto un problema para la mayoría de los estudiantes que han terminado de aprobar las materias correspondientes a la licenciatura y afrontan este desafío. La devaluación progresiva que sufren los títulos de grado nos obliga a pensar la tesina muy prematuramente, pero durante la carrera son pocas o nulas las instancias donde se facilita la información sobre los requerimientos y el modo de llevar adelante este proceso que, por otro lado, es entendido siempre en términos individuales. Del mismo modo, de parte de las autoridades no se ha definido hasta el momento una política orientada a acompañar y encaminar a los estudiantes en proceso de graduación para facilitarles el acceso al título y ayudarlos en la inserción a un mundo académico competitivo e individualista en el que la velocidad y la eficiencia son las máximas fundamentales. En este sentido, éstas son algunas de las preguntas que tendremos que responder: ¿qué relación tiene la tesina con las materias metodológicas, las optativas y los talleres metodológicos? ¿con qué problemas se encuentran los estudiantes al momento de realizar la tesina? ¿cómo se desarrolla el acompañamiento de los directores? ¿es suficiente la formación metodológica que recibimos?
Una posible reforma del plan
La última reforma del plan (2001) fue muy criticada por varios estudiantes y su contenido fue calificado muchas veces como regresivo desde el punto de vista de una sociología crítica y comprometida con la realidad social, y fue catalogado como el principal avance de la Ley de Educación Superior sobre nuestra carrera desde que la misma se sancionó allá por 1995. Han pasado muchos años de aquella reforma, por lo cual es necesario comenzar a hacer un trabajo dirigido a recoger opiniones acerca de la conformación, la organización y los fines del plan de estudios vigentes, para pensar en una posible reforma que no demorará demasiado en venir.